La inflación de la zona euro se ha ralentizado hasta registrar mínimos de siete meses en enero, según han confirmado los datos de este viernes, incluso aunque el descenso mensual de los precios ha sido un poco menor de lo pensado inicialmente.
Según la agencia de estadísticas del bloque Eurostat, la inflación de precios al consumo ha subido en diciembre un 1,4% con respecto al mismo mes del año pasado, y por debajo del 1,5% de diciembre. Los precios el mes de enero bajan un 1% frente al descenso previsto del 1,1%.
La inflación subyacente, de la que se excluyen la energía, los alimentos, el alcohol y el tabaco, subió a una tasa anual del 1,1% frente al 1,0% del mes anterior pero sigue por debajo del objetivo fijado por el Banco Central Europeo que aspira a una tasa de inflación por debajo aunque cerca del 2% a medio plazo.
Se espera que el bloque registre otro débil primer trimestre tras conocerse el jueves que la actividad manufacturera se contrajo a su ritmo más rápido de los últimos seis años ante los problemas del Brexit, la ralentización de las exportaciones de Alemania y los riesgos políticos en Italia.
La ralentización de la zona del euro ha llevado al Banco Central Europeo a barajar nuevas medidas de estímulo. El BCE espera rebajar sus previsiones de crecimiento en su reunión de política de marzo, y los funcionarios del BCE han dicho que esperan discutir la emisión de una nueva ronda de los llamados TLTRO — operaciones específicas de refinanciación a largo plazo— para ayudar a estimular la economía.

