El crecimiento de los precios al consumo de Estados Unidos ha indicado poca variación en marzo, lo que justifica la decisión de la Reserva Federal de mantener su actual postura a la espera de nuevos acontecimientos.
El índice de precios al consumo ha subido un 1,9% con respecto al año pasado, mientras que la inflación subyacente, de la que se excluyen los elementos volátiles como los costes de los alimentos y la energía, ha aumentado un 2,0%, frente a los pronósticos que hablaban de un aumento del 1,8% y el 2,1% respectivamente.
En términos mensuales, el IPC y el IPC subyacente han subido un 0,4% y un 0,1% respectivamente.
El dólar ha conservado su discreta desventaja tras estos datos, mientras que los futuros de los índices bursátiles siguen ligeramente al alza.
La Reserva Federal quiere mantener la inflación subyacente cerca del 2%, de manera que esta lectura respalda su actual promesa de "ser pacientes mientras determinan qué futuros ajustes del rango objetivo de la tasa de los fondos federales pueden ser los más apropiados".
El banco central de Estados Unidos prometió el mes pasado no subir más los tipos de interés este año e indicó que pretende poner fin a la reducción de su enorme balance de 4,2 billones de dólares en septiembre.

