Investing.com - La crisis política italiana ha acaparado todos los titulares y la atención de los inversores esta semana. Tanto los mercados bursátiles como los de deuda soberana de todo el mundo se han visto arrastrados en los últimos días por las preocupaciones que despierta la tercera economía de la zona euro.
Los inversores se han visto atemorizados por el creciente euroescepticismo de los partidos llamados a tomar el timón de la política italiana durante los próximos años y el impacto que tendría en la Unión Europea y en el euro un gobierno populista ‘antibruselas’.
Sin embargo, los últimos esfuerzos del presidente de la República Italiana por formar un Gobierno de tecnócratas han aliviado, por momentos, las tensiones en los mercados.
En el día de hoy, Italia aguarda la decisión que adopte Matteo Salvini, líder de La Liga, sobre la posibilidad de realizar un último intento de formar Gobierno y evitar unas elecciones anticipadas que podrían presentarse ante los votantes como una especie de referéndum sobre la permanencia de Italia en la eurozona.
Salvini ha afirmado que está “considerando seriamente” la oferta realizada en el día de ayer por el líder del Movimiento 5 Estrellas, Luigi Di Maio, para volver a retomar la opción de un Gobierno de coalición.
El primer intento de ambos partidos ‘antistablishment’ sufrió un serio revés el pasado domingo cuando el presidente de la República, Sergio Mattarella, rechazó la candidatura del economista Paolo Savona, conocido por su oposición frontal a la moneda común, como ministro de Economía.
Tras adoptar esta decisión, Mattarella encargó al ex miembro del Fondo Monetario Internacional (FMI) Carlo Cottarelli la formación de un gobierno de tecnócratas que tomase las riendas del Ejecutivo hasta una nueva convocatoria de elecciones. Sin embargo, parece que Cottarelli no ha tenido éxito en esta tarea.
Mientras tanto, Di Maio ha instado a Salvini a dejar a un lado su empecinamiento en que sea Savona y no otro quien ocupe la cartera de Economía y ofrezca al veterano profesor otro ministerio dentro del Gobierno.
Este ir y venir de la política italiana mantiene a todos los inversores con los nervios a flor de piel y preocupa especialmente en Fráncfort y en Bruselas, que ven como el euroescepticismo y el populismo alcanzan una posición de gran relevancia en la tercera economía de la región y cómo la caída de la deuda soberana italiana podría arrastrar en su descenso al resto de grandes de la región, como Francia o España, además de dejar muy tocada a la gran locomotora del euro: Alemania.
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