Los mercados de renta variable han cerrado el que ha sido uno de los peores trimestres de su historia tanto en Europa como en Estados Unidos, y arrancan el mes de abril instalados nuevamente en el rojo. Un escenario bursátil poco favorable para muchos sectores, y que provoca el miedo de los inversores a la hora de tomar posiciones.
Frente a la volatilidad general que se ha visto en la mayoría de activos financieros, los inversores deben cuidar muy bien sus movimientos y elegir aquellos sectores que convivan mejor con este panorama. Es el caso de los activos reales, tales como bienes físicos y tangibles, que han sabido mejor capear el temporal. En esta categoría se incluyen compañías de energías renovables, bienes inmuebles, metales preciosos o commodities, que tienen ventaja frente a otro tipo de activo por su descorrelación con el mercado y su independencia del miedo. También porque generan flujos más estables y predecibles en el tiempo.
Los activos reales son una opción interesante para aquellos inversores que quieren diversificar su cartera, reducir riesgo y apostar por rentabilidades menos expuestas, tal y como nos recuerdan desde Fundeen, una plataforma que permite invertir en energías renovables. “Hoy día existen distintas opciones para que cualquiera pueda invertir pequeñas cantidades en energías renovables o en el sector inmobiliario, algo que hace unos años solo estaba al alcance de unos pocos”, aseguran.

