Por Sara Busquets
El barril de crudo Brent cotiza a esta hora con pérdidas superiores al 6%, lo que deja el precio en los 33,47 dólares. Desde que el lunes protagonizara una de las mayores caídas desde la crisis del Golfo Pérsico -enero de 1991-, anotándose un desplome del 24%, el petróleo de referencia en Europa, al igual que su homólogo norteamericano (el barril de crudo WTI atraviesa una situación similar, cotizando en estos momentos a 31,04 dólares), atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos tiempos. La caída en las previsiones de producción de EE.UU. y la OPEP, los planes de aumentarla de Arabia Saudi, EAU y Rusia, y, sobre todo, la situación de pánico que vivimos por la pandemia de coronavirus están depreciando, y mucho, los precios del oro negro.
Tom Kloza, responsible de análisis para el sector energético del Servicio de Información del Precio del crudo, aseguraba a MarketWatch que “todos los datos nos sugieren que abril será un mes muy complicado para los precios del petróleo. La reducción de previsiones de la AIE ha sido muy agresiva, y uno cree que veremos una reducción en la demanda vinculada a la situación de pandemia actual, que obliga a no viajar y a las personas a distanciarse”.
La OPEP lleva días intentando que Rusia y otros miembros no aliados se sienten a negociar un acuerdo para recortar la producción y contribuir así a paliar las caídas relativas a unas menores previsiones de demanda, pero hasta la fecha, todos los esfuerzos han sido en balde.
“Los rusos quieren ganar cuota de mercado con la caída del precio, obligando a Estados Unidos a frenar la producción, pero no ganarán mucho de añadir su propia producción”, añade James Williams, economista de WTRG Economics. “Rusia no tiene capacidad suficiente como para llegar a producir entre 100.000 y 200.000 barriles diarios. Algo que, por ejemplo, Arabia Saudí sí podria”.
Una guerra que, para este experto, no tiene mucho sentido entonces, sobre todo porque nos encontramos en un momento delicado por la crisis sanitaria global. “El catalizador de los precios para los países no-OPEP es la caída en el consumo que se derivará del impacto del coronavirus en la economía global, especialmente en el sector del transporte durante la primera mitad del año. Y en este punto es difícil hacer cualquier predicción, pues nos encontramos ante una situación sin precedentes de la que no disponemos de comparativa. Las grandes incógnitas ahora son la duración de la pandemia y su propagación”.
Banco Sabadell (MC:SABE), esperanzado a medio-largo plazo
Los expertos del banco catalán, sin embargo, esperan una recuperación del Brent a medio-largo plazo pues, en su opinión, unos precios bajos de forma prolongada no benefician a ninguno de los productores.
“Arabia Saudí sigue necesitando un petróleo en niveles medios para equilibrar las cuentas públicas, ya que supone el 80% de las exportaciones del país y cerca de 2/3 partes de su ingreso fiscal. Por otra parte, la mayor parte del crecimiento de la oferta generada por fracking se concentra en las regiones más eficientes de EE.UU. que podrían volver a consolidar los costes para reducir su break-even medio (actualmente en los 48-54 dólares por barril)”.
Por el lado macro, dicen, los posibles efectos benignos sobre el crecimiento de la caída del precio son menos visibles que el lastre que conlleva para la inversión y añade más presión a las condiciones financieras. Esto obligará a la Fed y al resto de Bancos Centrales a actuar de forma contundente en las próximas semanas ante el riesgo de ver unas inflaciones de nuevo en retroceso.
En este sentido, anuncian que han aprovechado para abrir un relativo largo Energía vs. Recursos Básicos en base al diferencial en las caídas y una valoración más atractiva. “Energía cotiza con un PER 12 meses relativo al EURO STOXX 50 de 0,70x vs 0,86x de media histórica y por debajo de la primera desviación (0,74x)”, concluyen.

